Tras nuestro último viaje a Uganda en el cual ejecutamos exitosamente y con escaso presupuesto tres proyectos en las áreas educativa y sanitaria perforando un pozo de agua en Katwe, construyendo un pabellón en la escuela de Kenziga e instalando dos tanques de recogida de agua en la escuela secuendaria Kitoma-Kisindi, volvimos animados y decididos a continuar con nuestro objetivo de mejorar la calidad de vida de los habitantes de este país tan castigado por continuas guerras y despropósitos.

Hemos querido continuar con los proyectos que ya habíamos empezado e iniciar otros nuevos en otros poblados todavía más desfavorecidos en el distrito de Hoima al noroeste del país ,cerca del lago Albert.

Anastase, un estudiante universitario Ruandes que vive refugiado en Uganda y que conocimos en nuestro anterior viaje, nos propuso visitar el poblado en el que vive junto a su mujer y sus cinco hijos y mostrarnos las condiciones de vida de los habitantes de la zona. Durante el 2014 estuvimos en contacto con él y nos propusimos ayudarle a levantar una escuela en el poblado en el que vive, Ikoba.

Aunque pensábamos que habíamos conocido la pobreza en el distrito de Sembabule en el que hasta ahora habíamos trabajado, descubrimos que en el país todavía existen áreas más desfavorecidas que necesitan urgente ayuda.

En este viaje tuvimos suerte de contar con el voluntario y arquitecto técnico Ángel LLoret cuyo consejo técnico nos fue de gran ayuda en la toma de decisiones tanto para la compra del terreno como para el planteamiento de las posibles construcciones.

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